viernes, 10 de agosto de 2012

Discurso de podrido desengaño para niños que taladran tus oídos con su felicidad





Hay reyes blancos, negros,  pero sin ninguna magia
hay ratones pero no les interesan nuestras muelas
los dioses existen pero tocan la guitarra o hacen pelis
aunque en cierto modo resucitan a la gente.

Esa desazón con  que escurrís la almohada
sin poder dormir, ese miedo a lo desconocido
no desaparece nunca.  
Lleváis razón hay monstruos
pero solo rugen por dinero y no se trata de eso,
hay un reino para la imaginación
pero es estrictamente incomunicable,
esa celda  detrás de vuestra frente
os acompañará toda la vida
siempre igual pero siempre diferente.

Existe la verdad pero depende cómo,
cuándo, y además tampoco.
Hay una puerta de salida para cualquier problema:
saltar por la ventana
hay muchos motivos para estar asustado
hay amores de cuento pero  casi siempre duran
tres o cuatro estaciones de metro.

Hay países de nunca jamás pero no iréis
nunca jamás  por falta de tiempo o presupuesto.
Hay héroes pero huelen mal y son adúlteros,
y pócimas secretas pero las conocen todos.
Hay un cierto interés en irte con un desconocido

Ya es hora de aclarar algunos puntos…
cuando seáis mayores -queridos niños-
tampoco lo entenderéis.




Calle Ibiza




Te parecerá raro que te lo cuente ahora
después de que ha pasado tanto tiempo
tú te habrás ido a vivir con alguien
más vivible que yo, a alguna urbanización
en las afueras de Madrid, una de esas
que tienen todo dispuesto como un gallinero
a la temperatura exacta de la reproducción.
Te parecerá raro que te escriba ahora
después de siete u ocho años de indolencia,
pero hoy mientras caminaba por la calle Ibiza
he visto aquel portal  donde inventamos
la sagrada resurrección de la carne
con un polvo tan oscuro y luminoso
que los dioses se pudrieron de envidia.
No lo vas a creer pero
en el número veintisiete  de la calle Ibiza
nos han puesto una placa
 huele         todavía          a sexo.



Nuestro mosquito




Un mosquito ha entrado en nuestro reino.
Un mosquito abre una raja de sonido
en el silencio gelatina de la noche.
Mientras tú yaces dormida como un resumen
caliente de mi vida.
Mientras los libros intercambian capítulos
de contrabando  
en la frontera de las estanterías .
Mientras nuestros teléfonos móviles
brillan en la oscuridad y aguardan
su rugido de bites inoportunos.

Yo supongo que hay momentos
que abren zanjas que son escapatorias
Cuando la mente vuela en círculos
concéntricos y por algún motivo
todo está bien aunque nada esté
en su puñetero sitio.

Mi mosquito es una esquina de la noche
mi mosquito es el terror de morir solo
mi mosquito es esa nube
de la que brotan pensamientos en los comics.  

 De tus ojos cerrados y serenos
 me salen unas ganas de vivirte
y de sobrevivirme a un tiempo,
ganas de escuchar música llorando
y de postrarme agradecido
ante el milagro incomprensible,
de que tu cuerpo más mi cuerpo
haga que el viento se rice  de saliva.
Ganas que no se corresponden
con el hecho de que hoy es  veintisiete
de Abril sin demasiada historia.

Mi  mosquito que es ya nuestro mosquito
sobrevuela tu  cabeza como  
el recuerdo de aquella mala época.
Nuestro mosquito es un Ícaro deforme
una bala de carbono inteligente
un lunar convertido en astronauta
despegado de pronto de tu pecho.

Yo sé que siempre sin quererlo
precisamente porque yo no sé oponerme
yo sé que siempre estaré roto.
Por eso agradezco  a un ser tan diminuto
que se parezca a ti, que me perdone,
que me saque de la cama
odiando  su hematófaga progenie,
que me arranque de la vida este pedazo
y que me ayude a escribirte este poema. 

Actuación en Diablos Azules. Un placer pese a los nervios.









III DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA EN SEGOVIA. LEYENDO MI POEMA "YO Y MI DEDO GORDO SOMOS DOS"