martes, 24 de septiembre de 2013

El rey de los adverbios


La primera vez
andaba yo buscando otra palabra
el diccionario abierto por la S
entonces lo vi reptar despacio
hacia el blanco precipicio 
de la página quinientos veintisiete.

La segunda  vez abrí poquito a poco
pero ya era tarde
le nacían dos alas 
en los antiguos arcos de la M.
Salió volando fugaz, traidor, hijo de puta,
por la triste ventana de aluminio

La palabra sieMpre
el rey de los adverbios
perdiéndose en la noche y las farolas
largándose sin más
en plan murciélago
tan adverbial, tan negro, tan solemne.

Desde entonces
temo el despegue de los más modestos:
el pronto,
el mientras,
el después,
sobre todo me da miedo…el todavía
He cerrado  el diccionario
para sieMpre.


martes, 10 de septiembre de 2013

Vuelven los poemas a recorrer los bares de Lavapiés ...estáis todos invitados.
JUEVES 12 DE SEPTIEMBRE A LAS 21:00 HORAS 




viernes, 6 de septiembre de 2013

Las muelas del juicio final


Nos encerraron en un círculo cuadrado
y nos pusieron a pensar en el futuro
Nos regalaron una zanahoria de plástico
nos llenaron el tiempo de peajes 
 y resistimos con tres muelas del juicio.

Nos pusieron a vivir en la afueras de la vida
en las afueras del amor
en las afueras…

Nos regalaban las sábanas
para que pariéramos tornillos.
Nos alimentaron  con pienso
nos explicaron
la  mecánica del éxito
y resistimos con dos muelas del juicio.

Nos redujeron la alegría y la llamaron hobby
nos ensancharon el deseo
y lo llamaron grandes almacenes
nos precintaron las lágrimas
las más nuestras y tremendas…
Nos indicaron , nos contraindicaron
y resistía el juicio de una sola muela.

Brindaron con  nosotros
por la fugacidad del tiempo
nos forraron el útero de hielo
Nos ordenaron  los sueños
y a cambio nos devolvieron
un catálogo de muebles
Nos ocultaron  la vida
pero nos compraron un poni
Nos sacaron los ojos y los echaron al cesto
nos sonrieron
en el idioma de las hienas
nos acariciaron
en el idioma de los perros
.
Nos dejaron, al cabo
provistos de todo
 y desprovistos de muelas.

Cuando quisimos salir corriendo
ya era tarde
caminábamos tristes y correctos
desdentados 
con el estómago lleno de todos los escombros
y nadie mordió a nadie
y nadie mordió nada
y todos mordimos el estúpido polvo
de la nada.