sábado, 7 de octubre de 2017

Vampiros

Llegamos a clase pálidos
con ojeras violetas
cuando todavía es de noche.
Atravesamos siglos en aviones de papel
caminamos entre rascacielos de actas y memorias
soportamos Biblias de programaciones
Empezamos la mañana en el desembarco de Normandía
y acabamos en la anorexia de Pablo de 2ºC.
En un solo día
de la mitosis a la regla de tres
del  rapto de Helena a la catedral de Burgos.


Gastados, blancos, mortecinos
bajo la fría luz de un fluorescente
cruzamos  un invierno empedrado de noloentiendos
¿Puedo ir al baño, profe?
¿Eso hay que apuntarlo?

Y mientras a ellos  les cuelgan
los caracoles de la indiferencia
y sueñan verdes paraísos con wifi
a  nosotros se nos pone cara de funcionarios del tedio
y en la eterna pizarra se hunden
decimonónicos,  los Titanics de nuestra juventud

Sin embargo, a veces
un lunes de noviembre a las 10 de la mañana
por ejemplo
conseguimos encender un fuego en su cerebro
y vemos en sus ojos esa mirada
casi podemos oler su desconcierto
cuando notan con la lengua
el hueco que ocupaba antes
una certeza.

Ha sucedido
lo hemos logrado
brilla luminosa la marca del asombro
en el cuello infinito de los adolescentes

Nos acercamos
clavamos los colmillos
y succionamos.

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