martes, 2 de mayo de 2017

Justo antes


 El  instante en que apagan las luces del teatro
cuando el telón comienza a subir poquito a poco.
y yo busco tu brazo ilusionado.

El primer trago de cerveza justo antes
cuando estalla  en el  paladar anticipado
de tu imaginación

Los  minutos previos al partido decisivo
cuando todos jugamos como Messi  
y marcamos nuestro golazo del siglo imaginario.

Ese momento en que por fin te sientas
abres el libro
y las palabras se colocan en sus puestos.

El pasillo de miradas y sonrisas
que atravesamos acelerando el paso
para llegar cuanto antes
al salón del primer beso.

Ese mordisco en la sandía del universo
que son las primeras noches de verano
cuando comienza a despertarse
el leopardo de las constelaciones 
y todo es un misterio de luz y olor a nuevo.

La fiesta de saber que mañana es fiesta
el baile de la víspera del baile
el único momento de felicidad completa
justo antes de que la felicidad empiece.

Porque luego nunca es para tanto
París es mucho más bonito en las películas
el gol de tu vida dio en el palo y salió fuera
te pasaste  la obra pensando en el  beso a la salida
y con el beso tampoco descarrilaron los planetas.

Hay un robo en todo lo que empieza  
algo se pierde para siempre
en el cementerio de lo que no sucede
hay un crimen contra la oscuridad
en cada luz prendida.

Ojalá pudiéramos hacernos un palacio
en el pequeño país de Justo antes
alegres  como dioses tristes
reinar allí una temporada
emperadores de la nada
dueños de la única esquina de este mundo
que las sucias manos de la realidad

no alcanzan.

jueves, 23 de febrero de 2017

Epifanía light


Yo esperaba que me ocurriera
haciendo  el camino de Santiago
o en el Machu Pichu
quizá frente a una aurora boreal
o en los paisajes lunares de la Patagonia.
Pero no.
He encontrado la respuesta
he recibido la Iluminación
he comprendido el sentido último de todo
en la sección de lácteos
del supermercado de mi barrio.

De pronto mientras contemplaba todos esos yogures
desnatados y exactos como números primos
inmóvil frente a todas esas huestes de bífidos activos
he sentido que todo encaja y tiene su razón de ser en el cosmos
como si cada ente de la creación
estuviera en el expositor ontológico que le corresponde.

Con esta certeza etiquetando mi frente
como una pegatina de Dios
he recorrido un mundo de verdades en oferta
un joven reponedor con sobrepeso
ha sido mi guía espiritual
mi dalai lama.

He caminado junto a él por los emporios de Fenicia
(él lo llama pasilllo de perfumería)
allí he probado todas las colonias de muestra
lleno de ungüentos y aromas sensuales
he pedido que, como dijo el poeta, el camino sea largo
hasta la línea de caja.

Mis pies se han elevado a veinte centímetros del suelo
he visto el alma verde de las coles de Bruselas
me he postrado ante el milagro giratorio de la licuadora
he alcanzado el mismísimo satori
ante un paquete de fideos ramen instantáneos
la piedra filosofal tenía forma de croqueta congelada.

Extasiados
mi carrito y yo
hemos llegado al umbral del más allá
allí, frente al disparo de luz de la cajera
he leído su nombre en la chapita: Jenifer  
Jenifer, los ojos pintados de abismo
como un Anubis de extrarradio
Jenifer ha pesado mi corazón ligero como una pluma
y con la levedad propia de los seres mitológicos
ha dicho mientras sostenía el universo entero
 y mis yogures :

“Ha tenido usted mucha suerte
casi se nos habían agotado

todas las existencias”

domingo, 15 de enero de 2017

El circo de la melancolía


 Bienvenidos al mayor espectáculo del  mundo
apaguen sus teléfonos móviles y
acomódense  en su asientos.
Dentro de unos minutos
la alegría de aquellas vacaciones en Tailandia
se subirá  al trapecio
y hará un doble tirabuzón sin red  en su cerebro.

 El entusiasmo  de las primeras veces
meterá la cabeza en la boca del león,
y después  llegará aquella historia  de la infancia
¿la recuerda?
ha venido a escupir un haz de fuego
en su cabeza. 

Más tarde todas las palabras
que no supiste decir aquella noche
saldrán al escenario  sobre unos elefantes.

Luego intentará escapar de un cofre
sumergido en agua 
y cerrado bajo setecientas llaves
la mirada divertida y soñolienta
de cuando eras joven

Acto seguido
vuestra historia de amor
subida en siete monociclos
mientras hace malabares con los días grises
intentará cruzar la cuerda floja
de los cinco años.

En el circo de la melancolía
la función no se detiene
Como en todo circo que se precie
tiene que haber algún payaso
a la entrada 
le proporcionaremos un espejo.
Si tiene paciencia podrá ver a Felicidad
nuestra mujer barbuda
y a Fracaso el hombre bala.

Cuando todo haya acabado
no se repartirán corazones de repuesto.

Ármese de sonrisa firme y palomitas
y nunca desfallezca
nuestro circo es triste pero tiene gracia
el último salto mortal no podrá verlo
será el suyo.