sábado, 27 de febrero de 2016

Las cosas son las cosas



Las cosas son las cosas
y no hay mucho más misterio
la piedra
cada mañana se coloca su disfraz de piedra
y sigue el guión a rajatabla
no improvisa
pero es imposible hacer tan bien de piedra
como lo hace ella.

Las paredes de esta casa
no echan de menos a los inquilinos antiguos
el cuchillo duerme a pierna suelta en el cajón
y no sueña con bañarse desnudo
en la sopa de verduras.

No esconde dudas existenciales mi zapato
y la silla no se siente abandonada cuando me levanto.
El paraguas negro
no tiene complejo de pingüino
y el pingüino
se conforma con vivir apingüinado.

Las cosas son lo que son
y están tranquilas en ese límite
sólo yo de entre todos los seres de este pequeño mundo
me muero por salir de mi frontera
por ser algo más que yo.  

Solamente yo estaría dispuesto a dar un brazo
una pierna, un par de primaveras
cualquier cosa  
por saber en este mismo instante
qué será de mí cuando yo no sea
qué comienza donde yo me acabo
qué demonios se siente
siendo tú.

jueves, 4 de febrero de 2016

Inventario del descuido



Las llaves de casa, la confianza,  
la sonrisa, la memoria, la cartera
esa capa brillante que cubre la vida a los veinte años
La vergüenza, las ganas, el móvil,
el pelo, la gracia, todas las fotos de las vacaciones.
El hambre, la autoestima,
la media naranja de todos mis calcetines,
el libro de Pessoa, la caja de ibuprofeno, el mando de la tele,
el partido decisivo, la calma, la razón, el tiempo,
la contraseña del wifi,
aquel sueño que me atravesaba el pecho como un cometa
el sitio en el autobús, el ticket del parking, el sentido de la vida
la palabra apropiada, mi jersey favorito,
la esperanza
 y  trescientos ciencuentaidós paraguas.

Reconozcámoslo
soy un auténtico especialista
en el delicado arte de perderlo todo
la única razón de que hoy no haya perdido las gafas
es que no uso gafas.

Es una habilidad que llevo perfeccionando muchos años
estoy acostumbrado
No me asusto cuando las llaves de mi coche
deciden vivir su propia aventura
y viajar solitas debajo de mi cama
ni siquiera me pongo nervioso
cuando mi cartera se va de fiesta con todas mis tarjetas
y no dan señales de vida en cinco días

Y sin embargo muero de miedo
con solo imaginar que un día pueda perder eso
para lo que nunca encuentro el verso apropiado
eso que nunca tengo del todo
porque ni siquiera es mío
eso que para entendernos
vamos a llamar provisionalmente
tus ojos

miércoles, 27 de enero de 2016

Para los que seguís Mis pies de mono informo. El próximo miércoles 3 de febrero voy a recitar poemas nuevos y viejos en NdelT, un bar de La Latina. Llevo unos cuantos meses sin saltar al campo a jugar un partido poético completo, he estado en una especie de retiro espiritual que en el fondo no ha sido ni tal retiro ni nada espiritual. Tengo ganas de volver al micro. La entrada y la salida son gratuitas.



viernes, 22 de enero de 2016

Nietszche estaba equivocado


Dios está mayor
Dios no ha muerto todavía.
Dios lleva unos cuantos siglos
jubilado
Baja todas las mañanas
con su chándal de estrellitas
y sus manos a la espalda  
a contemplar el mundo.

Primero hace un poco de ejercicio
en una de esas bicicletas estáticas
que ponen en los parques
Dios se monta, pedalea
y lentamente van girando las galaxias.

Luego se sienta en un banco
a ver cómo el sol riega las calles
con su manguera de fotones
hasta que se cansa y se dedica
a alguno de sus pasatiempos favoritos:
incendiar algún arbusto
separar las aguas de los charcos
multiplicar salmones y baguettes
convertir el agua mineral en vino tinto
todas esas cosas que le gustaba hacer
en sus buenos tiempos.

Los domingos por la tarde
Dios juega a la petanca
con sistemas planetarios muy lejanos.
Los lunes madruga,
baja andando al bar de siempre
y se toma un carajillo
luego se gasta en una tragaperras  
algunas trayectorias de los átomos.  

Dios está mayor,
se aburre
a veces se queda dormido
en cualquier parte
la última vez mientras roncaba
 en su sillón de nubes
aquí abajo pasamos
dos guerras mundiales
veinticinco terremotos
y algunos genocidios.

El pobre ya no habla con nadie
y cuando la gente reza
sube el volumen de la lluvia.
Cada vez recuerda menos cosas
y ya no es tan omnisciente
como cuando era joven.

Son las cataratas del Niágara
las que tapan sus pupilas
los bosques nevados de Siberia
las canas que le han salido en la cabeza
el cambio climático
sus problemas de la próstata.

Él, que puso en pie la gravedad
que alicató el solito la Vía Láctea
que en su divina juventud
fue un Dios salvaje
de esos que por un pequeño enfado
desataban sin pensar El Gran Diluvio
y ahora, pobre
ya no le quedan fuerzas
para tanta omnipotencia.

Dios está muy pero que muy mayor
cada vez que sale de la ducha
y se mira en el espejo
se vuelve un poco más ateo.

El día que Dios se muera
no habrá grandes funerales
ni un coro de alondras y cigarras
entonando un réquiem
ni una bella explosión de supernovas

Dios se apagará despacio
en un tímido rincón de su universo
con la misma sencillez
con que se apaga la luz de la cocina  
sin hacer apenas ruido
lentamente
como se apagan siempre
las grandes ilusiones.



jueves, 17 de diciembre de 2015

La jirafa no está mal


La jirafa no está mal
el delfín tiene su punto
los koalas son monísimos
los canguros extrañamente simpáticos
las hormigas muy trabajadoras
y al tigre no le hace falta smoking
para repartir lecciones de elegancia.  
Y sin embargo qué quieres que te diga
yo soy partidario del ser humano
seguidor incondicional
a mí dame mi dosis de ser humano cada día
que soy adicto a todas sus Historias
lo reconozco
me tenéis absolutamente conquistado.

Me gustáis en pequeñas dosis sobre todo
que tampoco es cuestión de atiborrarse
de ser humano todo el tiempo.
Pero qué hermosos os ponéis todos de uno en uno
cuando miráis sin mirar el horizonte
y masticáis ese miedo despacito
cuando os repartís la sangre y la esperanza
o cuando os enseñáis  los unos a los otros matemáticas.

Qué puñetera belleza
cuando os conseguís reír a carcajadas
y se escucha en toda la galaxia
o cuando subís juntos en el ascensor
y os fingís muy interesados en la meteorología.

Yo me comería vuestras orejas Sánchez
por fuera tan curiosas y tan suaves 
por dentro tan llenas de palabras fritas.
Me encantan esas ganas imperiosas de contar a los demás
que habéis visto a nosequién en la pescadería
adoro vuestro modo de salir a la terraza.

Me chiflan esos pulgares oponibles,
cuando decís  “qué noche tan bonita”
 y lo ponéis todo perdido de tristeza,
vuestras teorías llenas de velocidades de la luz y agujeritos negros
la naturalidad con que encendéis la lavadora
la sagrada diligencia con que quemáis a vuestros muertos.

Esos  dioses vuestros ya casi jubilados
las telenovelas de las cuatro de la tarde
la diminuta exactitud de las pestañas.
lo inútil del apéndice.

Tengo que reconocerlo
sois el animal de mi vida
me identifico con ese no estarse quieto en la quietud del ser
y por eso a veces quiero
abrazarme a  todos tus temores
besar autobuses de turistas japoneses
albergar enormes aeropuertos en el pecho
cogeros a los siete mil millones
y meteros un año dentro de mi boca.

¿Sabéis?
A veces  os miro subir las escaleras del metro
con todos esos sueños girando alrededor de la cabeza
y quiero deciros que soy uno de los vuestros.

Y arrodillarme ante vuestras ganas imposibles
de seguir comprando el pan eternamente.

Necesito susurraros que os amo
con todo este dolor incomprensible
este dolor que estaba aquí cuando llegué
que ni siquiera es mío
el dolor que ahora me brota de tus ojos.


viernes, 27 de noviembre de 2015

II

Yo volvía del colegio y era un niño
caminando por la acera de mi barrio
con toda mi conciencia para mí
como un parque recién inaugurado.
Entonces jugaba siempre el mismo juego
en mi mente había un botón
que yo pulsaba.

Los coches se quedaban congelados
los pájaros en pause
los niños a mitad del tobogán
los abuelos a punto de entregar la receta en la farmacia
hasta la lluvia se quedaba suspendida
como si las gotas estuvieran cosidas en el aire.

Entonces yo corría en todas direcciones
me montaba en los coches que me daba la gana
merendaba gratis en las pastelerías
pintaba tonterías en la cara de los señores serios
levantaba la falda a cuadros del misterio
ganaba por una vez mi partida contra el mundo.

Muchos años después  
juego a escribir estos poemas
es el único modo que he encontrado
de pulsar ese botón de vez en cuando. 



jueves, 15 de octubre de 2015

Recital en la casa de zitas "El amor es un terrorista suicida"



El pasado 26 de septiembre estuve recitando en La Casa de Zitas, un magnífico espacio cultural abierto en Zaragoza. De aquella noche me queda este regalo. Mi poema "El amor es un terrorista suicidad" recitado en un lugar tan especial.