martes, 11 de octubre de 2011

Copenhague



Qué tendrá el bronce cuando llueve mucho
que susurra su  tristeza entre los peces del canal
 verdes, azules, metálicos.
Al norte del cielo no hay cielo
porque todo es un depósito de nubes,
cadavéricas.
Las valkirias han comprado bicicletas
para no ensuciar el blanco mundo
con las uñas animales.
En una esquina dos mendigos
(pagados por el ayuntamiento para parecer
una ciudad cualquiera)
discuten sobre el dios de Kierkegaard.
Las casas se pintan de colores
por  convencer a los suicidas
en sus últimas
 visiones.
Matar, reir, cantar, llorar,
morderte
Es todo tan perfecto, tan desnudo,
las fotos pierden movimiento,
es Copenhague,
es absolutamente lunes,
tengo la muerte a la vuelta
de las palmas de los pies,
tengo la sensación
de estar mucho más vivo que todo esto. 

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