jueves, 24 de mayo de 2012

Yo y mi dedo gordo somos dos


La existencia se me revela completamente novedosa:
me despierto en mitad de la noche
con el picor más atroz que haya  sentido nunca,
asolando a un  pobre y desconcertado dedo, de mi pie derecho,
apéndice mortal y rosa,  al que tengo cariño por encontrarse
al final de otros cuatro, igualmente queridos y mortales.
Era un picor punzante y agónico que de haberse
prolongado un poco más de tiempo
habría provocado entre mi dedo y yo una ruptura definitiva.
Sin embargo  diez  segundos   de intensísimo arrebato, y repentino,
el mundo vuelve a  construirse como antes,  tal cual era.
Esta u otras sensaciones sin respuesta esta mañana
nos conducen a  un difícil mañana sin respuesta,
un diminuto  misterio de proporciones cósmicas,
del que nada sabremos ni tú ni yo, ni nuestros respectivos dedos.




Poema seleccionado para la antología del III Día Internacional de la poesía en Segovia. Marzo 2012

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