domingo, 6 de enero de 2013

El poeta impuntual



El poeta vio una
puesta de sol
dulcemente hemorrágica
afiló sus lápices
muy rápido
y se sentó a escribirlo.

El poeta vio a  
a una mujer desnuda
terriblemente blanca
afiló sus lápices
muy rápido
y se sentó a escribirlo.

El poeta vio
a un niño devorando una chocolatina
despiadadamente puro
afiló sus lápices
muy rápido
y se sentó a escribirlo.

Por más que lo intentase
siempre llegaba tarde,
Siempre tarde
y la poesía de allí
se  marchaba antes.

Cansado
el poeta se miró al espejo
afiló sus lápices
muy rápido
y me senté a escribirlo

1 comentario:

  1. Quizá la poesía/ afiló sus lápices/ muy rápido/ y os escribió/ a ti, y a ése del espejo.
    Espléndido texto, se ve que no has afilado el lápiz. Un abrazo.

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